26 años sin la ciudad más agobiante del planeta, Kowloon

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Se cumplen ya casi tres décadas desde que la ciudad más asfixiante del mundo pasara a mejor vida. Para la gran mayoría, era una de las imágenes más aterradoras en lo que se refiere a calidad de vida y nada que ver a la instantánea de una prisión. Un paisaje gris, sin aire y abarrotado de personas que convivían en unos pocos metros cuadrados.

Se trata de la ciudad y, para más inri, amurallada de Kowloon en Hong Kong, en la parte británica. A partir de los años 70, la ciudad sufrió una de las construcciones más aberrantes que se conocen, donde nuevos edificios crecían sobre las azoteas de otros, donde los nuevos inmuebles se apoyan entre sí, donde las calles eran minúsculas y donde no se seguía ningún plano ni ley arquitectónica. En sus apenas 0,026 kilómetros cuadrados amurallados llegaron a vivir hasta 50.000 personas, lo que la convirtió en el lugar más densamente poblado del mundo.

kowloon_2_viveunaexperienciaLas únicas dos normas de construcción eran que la instalación eléctrica estuviera descubierta para poder abordarla en caso de incendio y, dos, no sobrepasar las catorce alturas, dado que los aviones que despegaban del aeropuerto pasaban sobre las azoteas en vuelo rasante. Ocho puntos de agua proveían de agua la totalidad de la población, cortesía de las autoridades de Hong Kong.

Kowloon se convirtió en un hervidero de oscuros pasadizos donde los edificios nunca dejaban ver el sol, las cifras de comercios clandestinos aumentaban, también los índices de delitos y donde las condiciones sanitarias brillaban por su ausencia. En 1987 un acuerdo de demolición sellaría el final de esta ciudad que sería derribada cinco años después, tiempo suficiente para diseñar un plan de realojamiento de sus ciudadanos.

Se cumplen diez años desde que esta ciudad quedara demolida y, hoy en día, el escenario es bien distinto. En él, se levanta uno de los parques más bonitos del país. De estética china, jardines, fuentes y lagos inspirados en la dinastía Qing embellecen la fotografía actual de este punto del planeta. También una pagoda y donde unos cañones y un trozo de muro recuerdan el pasado que durante más de seis décadas convirtió a este pequeño lugar en un punto clave para las mafias, la prostitución y la delincuencia.