Conociendo Rusia viajando en un Transiberiano

Recorre casi 10.000 kilómetros y cruza Rusia de este a oeste, la mítica ruta en tren del Transiberiano ofrece las mejores vistas sobre decenas de ciudades rusas. El trayecto dura hasta siete días y en él, el viajero podrá disfrutar de hasta siete husos horarios diferentes.

Es, sin duda, una experiencia única e irrepetible, además de poco arraigada entre los turistas de media Europa. Tan mítica como misteriosa, la helada ruta en tren del Transiberiano que cruza el gigante ruso es toda una aventura tanto en tiempo como en relación a los numerosos paisajes que descubrir. Comienza en Moscú y termina en las costas del océano Pacífico, cerca de Mongolia y China. Casi 10.000 km (9.288 km) y hasta siete husos horarios diferentes donde recorrer cientos de pequeños y olvidados pueblos rusos, e incluso pasar por la misma Siberia.

El inicio del s. XX marcó un hito en el desarrollo del ferrocarril en muchos puntos del mundo e incluso la llegada de éste a otros donde los avances tecnológicos, aunque primitivos, se resistían en llegar. El Transiberiano inició su primer viaje un cálido 21 de julio de 1904 y culminó las ansias de una Rusia que anhelaba llegar hasta las costas del océano Pacífico. El por aquel entonces Ministro de Finanzas, Serguéi Witte, empezó a darle forma a este sueño un par de décadas antes cuando en 1891 se empezó a construir el ferrocarril. El objetivo estaba claro, había una necesidad imperante de conectar la vieja Moscú con Vladivostok, una pujante pero lejana ciudad portuaria. Dicho y hecho, desde ambos extremos se empezó a construir el Transiberiano y la vía férrea hacia el centro del trayecto. La construcción de un puente sobre el Ural en 1890, iba a permitir más tarde que la línea ferroviaria pudiera entrar en Asia.

Soldados rusos y convictos crearon la ruta de este famoso trayecto que empezó a electrificarse en 1929 pero que no terminaría hasta 2002. Actualmente 3 de cada 10 exportaciones son transportadas por él, que cuenta con una capacidad para sobrellevar hasta 6000 toneladas. En la actualidad también hay otros ramales que se dirigen a China, cruzando Mongolia y Manchuria e incluso un servicio que llega hasta Corea del Norte. Pero son las ciudades donde pasa el Transiberiano las más populares de este trayecto que nace en Moscú, en la estación ferroviaria de Yaroslavsky. Entre las paradas más importantes de las 87 ciudades por las que atraviesa, está sobre el río Volga, Nizhny Nóvgorod, la quinta urbe más importante del país y cerrada al turismo hasta 1990 como consecuencia de la era soviética. Perm, sobre el río Kama, cruzar la frontera entre Europa y Asia a 1777 km desde el inicio de la ruta, Ekaterimburgo en los Montes Urales, Novosibirsk, Krasnoyarsk) a orillas del río Yeniséi, Irkutsk al sur del fastuoso Lago Baikal, Ulán-Udé, Chitá, Jabárovsk y finalmente Vladivostok, cerca del Océano Pacífico, son otros de los puntos más importantes.

Llevar a cabo una ruta por el transiberiano conlleva siete días y seis noches, tiempo en el cual se cambian las locomotoras y se comprueba que todo esté listo para continuar. Los compartimentos son de 1ª, 2ª y 3ª clase y hay que tener en cuenta que el verano es la mejor época para disfrutar del paisaje, ya que en invierno se pueden alcanzar temperaturas en el exterior de hasta -45º C, aunque el espectáculo que ofrecen las copiosas nieves es digno de disfrutar en esta ruta.