El misterio de la llama que nunca se apaga de Creek Falls

La llama eterna, que es como se le conoce, está situada al oeste de Nueva York y su origen es tan antiguo como el origen de la formación de los continentes. Aquí te desvelamos dónde encontrarlo y porqué nunca se apaga. 

Existen sitios peculiares en el Planeta que llaman la atención de turistas y curiosos. A veces, cualquier pequeño detalle o circunstancia especial es suficiente para hacer que la gente vaya a un punto determinado del globo a visitar esa ciudad por esa cosa tan especial que tiene. Y que convierte a esa zona de la geografía en una de las más visitadas de su propia región.

En Nueva York, la ciudad más visitada del mundo, nos encontramos la archiconocida isla de Manhattan, sus enormes rascacielos, el Empire State, la famosa Quinta Avenida y un sinfín de localizaciones donde peregrinan cada año millones de turistas. Sin embargo, en esta “capital” de Norteamérica llama la atención otro punto turístico importante, menos frecuente en las guías de viaje pero que consigue atraer a curiosos y visitantes por centenas.

Se trata de la eterna llama de Creek Falls en el parque Chestnut Ridge, al oeste de Nueva York. Bajo de una abundante cascada, se encuentra esta llama eterna que, pese a las inclemencias meteorológicas y las bajas temperaturas de las que la Gran Manzana hace gala durante buena parte del año, nunca se apaga. Y su origen puede encontrarse en los mismos confines de la tierra, cuando la tierra era un único continente llamado Pangea.

El movimiento de las capas tectónicas y el desplazamiento de tierra hizo provocó que se formaran mediante millones de años tanto continentes, como océanos. Y también dejó peculiaridades como estas. Factor de estudio de diversas universidades del país, se trata finalmente de un gas que se filtra a través de las capas de roca y llega a disiparse en el aire. Sin embargo, en dicha gruta este gas queda encerrado una buena parte de este concentrándose lo suficiente como para arder.

Analizando al detalle la composición de los gases de la filtración y comparándolos con los registros conocidos de la región, diversos investigadores concluyeron que el gas del Chestnut Ridge Park tiene su origen en una formación rocosa del Devónico Superior (entre hace 385 y 359 millones de años) que se encuentra a unos 400 metros de profundidad. El gas alcanza la superficie a través de estrechos pasajes entre las rocas causados por la actividad tectónica.