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El puente de los alemanes; ¿pero por qué Alemania le regaló un puente a Málaga?

viveunaexperiencia Puente de los Alemanes Málaga

Es uno de los puentes más antiguos de la capital y por él, seguro, que has pasado en algún momento. Simplemente por su estilo y el material con el que está fabricado, no estamos ante uno de los puentes que se construían en la España de 1900. Fue un regalo de Alemania a los malagueños en vísperas de la Navidad. Y este fue el motivo… 

Caminando por Málaga nos encontramos con uno de los reclamos turísticos de la ciudad, el puente de los alemanes. Simplemente por su nombre ya sabemos que los alemanes estuvieron detrás de su fabricación y todo el mundo sabe que fue un regalo del país germánico a Málaga pero, ¿por qué Alemania le regaló un puente a Málaga?

Nos tenemos que remontar a las vísperas de las navidades malagueñas de 1900, en concreto al 16 de diciembre, hace nada más ni nada menos que 115 años.  Alemania con su fragata SMS Gneisenau estaba realizando un viaje de corte comercial y diplomático por el Mediterráneo con tal de estrechar lazos con algunas de las ciudades más importantes de esta zona del sur de Europa. Sin embargo, las inclemencias del tiempo dieron al traste con esas buenas intenciones.

Ese 16 de diciembre, la fragata SMS Gneisenau, buque escuela de la Marina Imperial alemana, era arrastrada por una terrible tormenta que se había desatado aquella mañana. Las crónicas de entonces dicen de ella, que fue una de las tormentas más fuertes que se recuerdan. Las autoridades portuarias de Málaga, conscientes de la gravedad del tiempo, aconsejaron al comandante que se refugiaran en el puerto y no se quedasen anclados fuera, en las escolleras del puerto.

La tozudez del comandante, que no quería dejar solo al navío o  la confianza de éste con la supuesta fortaleza de la fragata, hizo caso omiso a las autoridades portuarias. La tormenta siguió recrudeciéndose y finalmente el fortísimo oleaje balanceó por completo a SMS Gneisenau con tal mala fortuna que la fragata fue arrojada contra el rompeolas del muelle, a la altura de la farola, lo que provocó prácticamente su destrucción al chocar contra las rocas del malecón.

Debido a los golpes y a la bravura de las aguas, murieron 40 alemanes. Pero aún se podía hacer algo por los supervivientes. Las campanas de la catedral malagueña clamaron de inmediato a los cuatro vientos la tragedia y la voz de alarma cundió por toda Málaga. Y fue aquí cuando la solidaridad del pueblo malagueño ayudo a paliar esta tragedia ayudando a los náufragos alemanes a ser rescatados de la fuerza incontrolable del agua. Ayudando con mantas y cuidados básicos a los que habían conseguido sobrevivir.

El hundimiento de la Gneisenau ocupó las primeras páginas de los medios de comunicación de la época, tanto españoles como alemanes. Y en todas las informaciones se dejaba constancia de la importante solidaridad del pueblo malagueño.

Años más tarde, en 1907, Málaga sufrió una inundación importante que acabó con algunos puentes de la ciudad. Esta noticia llegó a oídos de Alemania y en solo 24 horas después de la inundación, el propio Guillermo I, ministros, ayuntamientos, cámaras de comercio y otros centros oficiales y particulares de Alemania, recogieron una importante cantidad de dinero para ayudar a reconstruir uno de los puentes destruidos, el de Santo Domingo que pasó a conocerse como el puente de los alemanes. Desde entonces está pasarela de hierro da paso a los peatones sobre el río Guadalmedina, desde el Pasillo de Santa Isabel a la Iglesia de Santo Domingo.