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Operación: Salvemos las dunas de Marbella

Son una de las estampas más bonitas de toda Marbella, sus dunas. Vírgenes, extensas y famosas por su belleza natural, las dunas de Artola o dunas de Cabopino sufren, entre otros enemigos, la desoladora presencia del ser humano. Un monumento natural que cabe la pena recuperar y conservar tanto por parte de las administraciones como por parte de los vecinos y turistas.

Como en prácticamente toda la costa andaluza y por ende también en la española, la urbanización ha transformado la realidad de nuestras costas. Aunque fueron declaradas Monumento natural por la Junta de Andalucía en 2001 y abarcan más de 192 metros cuadrados, las preciosas dunas de Artola o dunas de Cabopino -también conocidas simplemente como las dunas de Marbella- son un sistema de dunas fósiles y móviles que conforman un enclave natural único en la costa de Málaga.

En la memoria de la madre Tierra, estas dunas son un ejemplo de lo que una vez fue esta parte de la costa mediterránea andaluza. Llena de playas vírgenes y dunas como esta que dibujan un horizonte tan bello como espectacular. Éstas albergan actualmente un elemento de arquitectura militar y defensiva de origen romano, la Torre Ladrones, declarada Bien de Interés Cultural. Además, en sus inmediaciones se encuentran el Puerto de Cabopino y la playa nudista de Cabopino.

Su vegetación ha sabido acostumbrarse a la fuerte insolación que recae sobre ella y la escasez de agua en un ambiente casi desértico, así como el continuo viento. Entre ellas, supervivientes de gran valor ecológico como el barrón o el cardo marítimo, el narciso de mar y arbustos como la típica sabina caudada. Sin embargo, a día de hoy solo un tercio de la extensión del cordón dunar está protegido y declarado Monumento Natural.

Hay quienes reclaman que las dunas de las playas de El Pinillo, Los Monteros, Los Alicates, El Barronal de la Morera y la playa junto a la residencia Tiempo Libre también merecen esta designación que permita su especial protección. E incluso las dunas ubicadas en el Coto de los Dolores y las del Hotel Don Carlos. Según diferentes informes realizados por la Universidad de Málaga y la Sociedad Española de Ornitología corroboran el valor medioambiental incalculable de este espacio.

En verano de 2016, los restos de hierros, tuberías y hasta un pozo séptico salieron a la luz después de un tiempo bajo la arena. Junto al antiguo pozo séptico se retiraron restos de hormigón, vigas oxidadas pertenecientes a un antiguo chiringuito en épocas donde parece nada importaba. Además de gran cantidad de cañas acumuladas desde hace años frente al módulo de salvamento existente.

En la actualidad, un proyecto tramitado durante años ha dado sus frutos y las casi 30 hectáreas de espacio protegido se ofrecen al visitante flanqueadas con una red de senderos de madera que contó con un presupuesto de 880.784 euros y que invitan al paseo, ahora sí, de una forma más ordenada. El proyecto realizado ha contemplado también la eliminación de 5.000 metros cuadrados de especies invasoras como cañas y mimosas. Un primer paso para ayudar a este enclave único de Marbella y aunar de forma inteligente naturaleza y turismo.